“Es lo correcto”: los 300.000 hackers voluntarios que se unen para luchar contra Rusia.

Ucrania solicitó un ejército mundial de expertos en informática para ayudar en la batalla contra Putin, y muchos respondieron a la llamada. Hablamos con personas en la primera línea digital.

Guerra entre Rusia y Ucrania: últimas novedades

Kali aprendió a utilizar la tecnología jugando con el teléfono de su abuelo. Ahora, este adolescente suizo intenta paralizar la presencia digital del gobierno ruso y del ferrocarril bielorruso.

Kali -y muchos otros que han contribuido a este artículo- se negó a compartir su nombre real porque algunas de las acciones que está llevando a cabo son ilegales y porque teme las represalias rusas. Es una de las 300.000 personas que se han inscrito en un grupo de la aplicación de chat Telegram llamado “Ejército de TI de Ucrania”, a través del cual se asignan a los participantes tareas diseñadas para llevar la lucha a Vladimir Putin. De este modo, intentan igualar el terreno de juego entre una de las superpotencias mundiales y Ucrania, que se enfrenta a los bombardeos y la invasión.

El extenso ejército de hackers ha conseguido interrumpir los servicios web rusos, según NetBlocks, una empresa que supervisa la conectividad global de Internet. Dice que la disponibilidad de los sitios web del Kremlin y de la Duma -la cámara baja del parlamento ruso- ha sido “intermitente” desde que comenzó la invasión. Los sitios de los medios de comunicación estatales, varios bancos y el gigante energético Gazprom también han sido objeto de ataques.

“Los ataques crowdsourced han tenido éxito en la interrupción de los sitios web del gobierno ruso y de los medios de comunicación respaldados por el Estado”, dice Alp Toker, director de NetBlocks. Añade que Rusia ha intentado mitigar los ataques y disuadir a los piratas informáticos filtrando el acceso a determinados sitios web, lo que ha provocado más trastornos.

Como muchos de sus compañeros, Kali fue dirigido al grupo Telegram, que tiene versiones en ucraniano e inglés, por Mykhailo Fedorov, viceprimer ministro y ministro de transformación digital de Ucrania. Fedorov, de 31 años, ha estado utilizando su perfil de Twitter, ampliamente ampliado, para pedir a los ejecutivos de las mayores empresas tecnológicas del mundo que corten sus vínculos con Rusia. El 26 de febrero, publicó un enlace al grupo de Telegram, creado por su departamento ministerial. “Necesitamos talentos digitales”, dijo. “Habrá tareas para todos”.

Aunque su país de origen ha mantenido durante mucho tiempo una política de neutralidad militar, Kali se vio impulsado a actuar cuando vio el tuit de Fedorov. “Quería ayudar y usar mis habilidades de ataque para ayudar a Ucrania”, dice a través de Telegram. “Soy de Suiza, pero soy un hacker fuerte y lo siento mucho por todos los ucranianos. Lo hago porque estoy con Ucrania y quiero ayudar de alguna manera. Creo que si hackeamos la infraestructura de Rusia se detendrán, tal vez, porque ya nada funcionará”.

Kali dice que sus padres no están especialmente entusiasmados con lo que hace, aunque él intenta no contarles mucho al respecto. Y no es el único.

Caroline, una veinteañera del área metropolitana de Nueva York, les dijo a sus padres que se había alistado en el ejército informático apenas unas horas antes de que habláramos por teléfono. “Están empezando a preocuparse”, dice.

Habiendo visto con horror cómo los vídeos de Twitter e Instagram revelaban el devastador impacto que el conflicto está teniendo en la población civil ucraniana, Caroline se sintió obligada a actuar cuando vio el tuit de Fedorov. Ella había visto lo destructiva que había sido la difusión de desinformación durante la campaña presidencial de Donald Trump. “Las elecciones de 2016 me abrieron los ojos a los desafortunados efectos de estas cosas, y a cómo afectan realmente a algunas de nuestras relaciones en el mundo real”.

Mykhailo Fedorov, Ukraine’s vice prime minister and minister for digital transformation.

Sólo había un problema: no sabía qué era Telegram. A diferencia de Kali, la antigua profesora de preescolar no es una gran hacker. Al principio, le preocupaba que la aplicación -fundada por los multimillonarios rusos exiliados Pavel y Nikolai Durov- fuera una trampa. Pero, tras investigar un poco, la descargó y se unió al grupo.

Se sintió desbordada cuando los administradores del grupo pidieron a los hackers que bombardearan los sitios web estatales rusos con ataques de denegación de servicio distribuidos (DDoS), mediante los cuales se bombardean los sitios web con tráfico para hacerlos inaccesibles. Así es como muchos sitios web del gobierno ruso han quedado inhabilitados desde que comenzó la invasión.

Pero Caroline se dio cuenta de que había cosas que se perdían en el torrente de información. Los mensajes en la versión ucraniana del grupo, por ejemplo, pueden acumular cientos de comentarios en menos de una hora. Así que ha estado ayudando al grupo en inglés recopilando información para un sitio web sobre cómo apoyar a Ucrania y luchar contra las campañas de desinformación rusas. “Disfruto actuando como ese filtro, como ese viento que empuja las velas en la dirección correcta”, dice.

Pasa horas cada día compartiendo información en el chat de Telegram para ayudar a las masas de suscriptores. “No puedo explicarlo”, dice. “Es algo tan innatamente humano que me ha inspirado, cuanto más me involucro. Reconozco que no soy especial ni mucho menos, así que lo único que hago es reunir toda esta información para intentar desmontar estas campañas de desinformación que se están produciendo.”

Fuente: theguardian

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